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Cistectomía

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Modificado el lunes, 05 de noviembre de 2012 15:21 por Administrator Categorizado como Cirugía
La cistectomía consiste en la extirpación de la vejiga de la orina. Cuando el motivo de la intervención es el cancer se extirpa la vejiga con todo su tejido graso circundante (incluye las vesículas seminales y la próstata) se denomina cistectomía radical o cistoprostatectomía radical. Cuando el motivo es una enfermedad benigna (tuberculosis urinaria, cistitis intersticial) se habla de cistectomía simple. Cuando sólo se extirpa una porción de la vejiga se habla de cistectomía parcial, aunque esta técnica está reservada a casos muy seleccionados y poco habituales que afectan sólo a la cúpula de la vejiga.


Método

La operación se realiza por vía abdominal y conlleva 2 fases: La primera fase consiste en la extracción de la vejiga del paciente, con el objetivo de curar el cáncer. Se realiza también la extirpación de ganglios regionales (linfadenectomía) para aumentar la radicalidad de la operación. Cada vez son más los casos en que esta operación puede realizarse por laparoscopia o cirugía robótica, desplazando progresivamente a la clásica cirugía abierta. La segunda fase es la reconstrucción del tránsito de la orina, restituyendo, siempre que sea posible, la micción normal.

Para reconstruir el transito de orina existen 2 opciones principales:

  • Reconstrucción de la vejiga: Se trata de confeccionar una nueva vejiga con un fragmento de intestino. A la nueva vejiga (neovejiga) se le empalman los uréteres y todo el sistema es conectado a la uretra del paciente. Hay diversas técnicas reconstructivas, unas usan intestino delgado y otras el colon, con resultados equiparables.
  • Conducto ileal: Si la reconstrucción de la vejiga no es posible se abocan los uréteres a la pared abdominal (junto a un pequeño segmento de intestino) lo que implica llevar bolsa (estoma) a permanencia.

Indicaciones

El cáncer de vejiga de tipo infiltrante (musculoinvasivo) o superficial de alto grado (incluido el carcinoma in situ) incontrolable con terapias conservadoras es la razón por la cual se realiza con mayor frecuencia esta operación. También se extirpa la vejiga cuando está invadida por tumores desde órganos vecinos como el colon o el útero y cuando la vejiga ha sufrido un proceso de cicatrización completa (esclerosis), o se produce un sangrado (hematuria) masivo de origen vesical no controlable.

Alternativas

En casos de cancer musculoinvasivo, de pequeño tamaño y profundidad limitada a la capa muscular más superficial, puede hacerse resecciones limitadas mediante cirugía endocópica (RTU). Si existe carcinoma in situ puede aplicarse medicación de contacto con BCG.

En casos de invasión muscular profunda, si no se aplica la intervención, el cáncer avanzará de forma inexorable. En pacientes que no pueden soportar una cirugía de esta envergadura (por su edad muy avanzada y sus enfermedades crónicas asociadas) ha de optarse por un resecciones paliativas con cirugía endoscópica (RTU), a medida que van surgiendo problemas como el sangrado (hematuria), el dolor, el síndrome micccional o la insuficiencia renal. La radioterapia es una posible alternativa para casos inoperables muy seleccionados. Pueden realizarse resecciones con cirugía endocópica

Resultados

La cistectomía radical consigue controlar el cáncer de vejiga en un buen número de pacientes. La calidad de vida después de la operación depende de la técnica de reconstrucción empleada. Si se ha podido reconstruir la vejiga (neovejiga) el paciente puede llegar a hacer una vida completamente normal. La potencia sexual puede verse afectada pero ya se están aplicando técnicas de conservación de haces neurovasculares que permiten conservarla. Los resultados pueden ser mejorados añadiendo quimioterapia si se cree necesario.

Complicaciones

El sangrado puede ser abundante durante la intervención por ello es relativamente frecuente que sea necesario realizar alguna transfusión de sangre. La infección de orina puede ocasionar fiebre. Pueden lesionarse vísceras próximas al campo operatorio especialmente el recto. Al ser necesaria cirugía intestinal para conducir la orina es posible que sobrevengan complicaciones como la oclusión intestinal, el fallo de sutura o la peritonitis. En días sucesivos puede aparecer complicaciones de salida de orina fuera de las vías urinarias en los lugares donde se han realizado uniones (anastomosis). Si estas pérdidas persisten es necesario colocar sonda de nefrostomía. La cistectomía radical es una intervención segura y completamente normalizada pero posee un pequeño riesgo de mortalidad.

Cuidados postoperatorios

El cuidado postoperatorio incluye la recuperación propia de una intervención abdominal y la adaptación del paciente a su nueva forma de eliminar la orina. Los drenajes se retirar en pocos días. Puede ser necesario instaurar alimentación vía venosa si el intestino tarda en funcionar, teniendo en cuenta que algunos de los enfermos son de edad avanzada y llegan a la intervención en un importante estado de debilidad derivado de su cáncer. Los primeros días los uréteres llevan unos catéteres de protección que se retiran antes de marchar del hospital. Es necesario salir del hospital llevando una sonda vesical que se retira a las 3 semanas una vez verificado que las uniones (anastomosis) están bien cicatrizadas.

Los pacientes con neovejiga suelen recuperar la micción y adaptarse a su nueva situación con facilidad. Inicialmente hay algo de incontinencia de orina que va mejorando progresivamente. Se recomienda usar una compresa durante el sueño pues es por la noche cuando se pierde algo de orina de forma inadvertida. En los pacientes en que ha sido necesario colocar una bolsa de ostomía deben adaptarse a la rutina de cambiar las bolsas de orina con regularidad.

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