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Disfunción eréctil

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Modificado el miércoles, 07 de noviembre de 2012 14:19 por Administrator Categorizado como Enfermedad
La disfunción eréctil (DE) afecta a uno de cada diez varones y es un trastorno que en la mayoría de los casos se puede tratar. Sin embargo y, a pesar de se su frecuencia, sólo un 10% de los varones recibe tratamiento.

En aproximadamente un 80% de los casos de DE existe una causa física subyacente, como puede ser una diabetes, una hipertensión arterial o un problema cardiovascular. Aunque a veces es un problema ocasional, si los síntomas persisten varias semanas, se debe consultar al médico. Además es importante someterse a revisiones periódicas.

La DE se define como la incapacidad persistente para conseguir y mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

La erección permite que el pene mantenga su función normal. La estimulación y excitación sexuales hacen que el cerebro, los nervios, el corazón, los vasos sanguíneos y las hormonas funcionen en conjunto para producir un rápido aumento de la cantidad de sangre que fluye hacia el pene. La sangre queda atrapada en las dos cámaras esponjosas del cuerpo del pene. A medida que los cuerpos cavernosos del pene se llenan rápidamente con sangre, se expanden y el pene se pone firme y se agranda. El resultado es una erección.

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Aunque la DE es un problema benigno, tiene un importante impacto en la calidad de vida del varón y de su pareja. Por eso es importante que el paciente sea evaluado de forma adecuada, antes de decidir el tratamiento.


Causas

Causas físicas

En el 80% de los casos se conoce la causa de la DE y responde a un problema físico. En estos casos, el varón mantiene un instinto sexual o libido normal. Algunas de esas causas son:

  • Alteraciones del riego sanguíneo: al igual que ocurre en otras partes del cuerpo, las arterias que llevan la sangre al pene pueden sufrir alguna alteración, con el consiguiente efecto sobre la erección. Algunos factores de riesgo son la edad, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes, etc.
  • Lesiones (por ejemplo en el cerebro o médula espinal).
  • Diabetes mellitus. Se trata de una de las causas más comunes de DE.
  • Intervenciones quirúrgicas (por ejemplo, la extirpación de la próstata).
  • Efectos secundarios de determinados medicamentos. Como los antidepresivos, antihipertensivos,
    tratamientos para la úlcera de estómago, algunos diuréticos, etc.
  • Abuso de alcohol y drogas y el tabaquismo. El abuso de estas sustancias puede lesionar los nervios y las arterias ocasionando un fallo en la erección.
  • Ciclismo. La postura prolongada sobre el sillín de la bicicleta provoca la presión de los nervios que llegan hasta el pene.

En la mayoría de estos casos (a excepción de lesiones graves o problemas post-quirúrgicos) la DE suele evolucionar lentamente. Es probable que se trate de una DE parcial que empeore de forma gradual.

Salud mental

También contribuyen en su aparición factores de carácter psicológico (depresión) o de origen neurológico (lesión de médula espinal). El estrés y la ansiedad pueden traducirse en una pérdida de apetito sexual. La causa psicológica es más frecuente en jóvenes. Por lo general, estas personas arrastran relaciones traumáticas o problemas de comunicación con su pareja.

Cuando la DE responde a este tipo de trastornos suele aparecer de manera repentina. Normalmente la DE se resuelve cuando mejora el estado mental del paciente. Sin embargo, en algunos casos la DE agrava aún más esa ansiedad o depresión. Lo que se convierte en un círculo vicioso.

Si sólo se alcanza una erección satisfactoria en algunas ocasiones (por ejemplo, masturbándose o nada más levantarse por la mañana), lo más habitual es que la DE esté provocada por un problema psicológico más que físico.

Disfunción eréctil y enfermedades cardiovasculares

Siete de cada 10 casos de DE responde a una alteración vascular, que se produce a causa del estrechamiento que sufren las arterias del pene, responsables de transportar la sangre hacia el pene.

Las placas de ateroma se pueden ir formando a lo largo de los años, de manera gradual, en una o varias zonas del cuerpo, normalmente en las arterias que van al corazón, las piernas, el cerebro y el pene. Con el paso del tiempo, estas placas aumentan de tamaño produciendo el estrechamiento de una o más arterias. Existen algunos factores de riesgo modificables para evitar la aparición de estos trastornos:

  • Tabaquismo. Fumar es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Este hábito duplica las posibilidades de desarrollar una DE. Los fumadores más jóvenes no son conscientes de que presentan un mayor riesgo de desarrollar DE que los no fumadores.
  • Hipertensión. Es importante controlar la presión arterial al menos una vez al año.
  • Si presenta sobrepeso, intente perder algunos kilos.
  • Colesterol elevado. Esta condición es fácil de tratar.
  • Inactividad. Todos deberíamos practicar ejercicio físico regularmente (al menos media hora)
  • Dieta. Trate de mantener una dieta saludable y equilibrada.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • Diabetes. Si ya padece diabetes, debe mantener un control adecuado de sus niveles de azúcar y de su presión arterial.

Nota: La DE causada por un trastorno vascular suele desarrollarse varios años antes de que los primeros síntomas empiecen a manifestarse. En estos casos la disfunción puede ser un signo de aviso de otras enfermedades cardiovasculares.

Diagnóstico

En función de los síntomas que presente y de otros factores como la edad, etc., el médico determinará realizar unas pruebas diagnósticas u otras. Pero todas ellas estarán dirigidas a reducir o controlar cualquiera de los factores de riesgo anteriormente mencionados.

Algunas pruebas pueden ser las siguientes:

  • Análisis de sangre para controlar los niveles de colesterol y otros lípidos.
  • Control de niveles de azúcar en sangre.
  • Revisión de la presión arterial.
  • Electrocardiograma (ECG).

Cuando el instinto sexual o la libido se reducen, es posible que la DE se deba a un problema hormonal. En estos casos, se suele recomendar un control de los niveles de testosterona o prolactina (hormona secretada por la glándula hipófisis).

Tratamiento

Si está tomando algún medicamento debería consultar el prospecto y confirmar que la DE no es un posible efecto secundario de esa medicación. Nunca interrumpa el tratamiento sin antes consultar a su médico.

Medicamentos orales

Existen diferentes tipos de medicamentos orales disponibles para el tratamiento de la DE. Algunos están dirigidos a producir la dilatación de los vasos sanguíneos y en consecuencia un mayor flujo de sangre hacia el pene; y otros, actúan incrementando los niveles de determinados agentes químicos en el cerebro, con el fin de que envíen señales a los nervios que se dirigen al miembro viril.

Ninguno de estos fármacos facilita la erección si no existe antes una estimulación sexual. No obstante, estas terapias funcionan en 8 de cada 10 casos, y siempre debe ser el urólogo quien determine qué opción es la más adecuada para cada paciente.

Ejercicios de los músculos de suelo pélvico

Los músculos del suelo pélvico son los que envuelven la zona inferior de la vejiga y el recto. La base del pene también está protegida por uno de estos músculos, que es el que evita la fuga venosa durante una erección. Algunos estudios sugieren que reforzar estos músculos resulta eficaz en pacientes con DE.

Inyecciones intracavernosas / Medicación uretral

Antes de que estuvieran disponibles los tratamientos orales, las inyecciones intracavernosas eran la opción terapéutica más utilizada. Este tratamiento consiste en que el paciente se inyecta el medicamento en la base del pene, que actúa incrementando el riego sanguíneo para que se produzca la erección, lo que normalmente sucede a los 15 minutos.

Otra opción consiste en colocar una especie de perdigón en el final de la uretra (que es el conducto que transporta la orina y se abre al final del pene), que contiene un medicamento similar al utilizado en las inyecciones intracavernosas.

Bombas de vacío

Aunque existen diferentes tipos de dispositivos, los más utilizados son las bombas de vacío. Esta técnica consiste en colocar sobre el pene una especie de tubo de plástico, diseñado especialmente para llevar mediante succión la sangre al pene. Cuando se ha alcanzado la erección se coloca un anillo en la base del pene para mantenerla. El tubo de plástico se retira del pene y éste permanece erecto hasta que el anillo se retira (algo que debe hacerse al cabo de unos 30 minutos).

Prótesis de pene

A través de una intervención quirúrgica se colocan dos varillas semirrígidas pero moldeables dentro de los cuerpos cavernosos del pene, las cuales permiten manipularlo en la posición de erección o flacidez.

Conclusión

La disfunción eréctil o incapacidad persistente para conseguir y mantener una erección suficiente que haga posible una relación sexual satisfactoria es un trastorno frecuente y que condiciona significativamente la calidad de vida del varón.

Aunque afecta a cerca de uno de cada 10 hombres, no se debe considerar como una consecuencia inevitable del envejecimiento; ya que normalmente es un problema médico causado por muy distintas razones. En la actualidad, existen diferentes alternativas terapéuticas eficaces para cada caso.

(c) Asociación Española de Urología. Todos los derechos reservados.





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